La circuncisión es la extirpación del prepucio del pene, lo que deja permanentemente al descubierto el glande. Las causas más frecuentes de circuncisión son los motivos religiosos, culturales o médicos.


A diferencia de la circuncisión practicada por motivos religiosos, la circuncisión neonatal (o en recién nacidos) es practicada por motivos de tradición, de cultura, de higiene y prevención de enfermedades infecciosas en los neonatos o recién nacidos.
Fue a finales del siglo XIX cuando se originó la circuncisión neonatal por motivos no religiosos en Inglaterra, como medida preventiva contra la masturbación, e incluso para la prevención de sífilis, por lo que esta práctica se extendió a casi todos los países angloparlantes. Hoy en día, en muchos países de habla inglesa la tasa de circuncisión en los bebés ha disminuido relativamente.

En algunos estudios epidemiológicos observacionales, se ha señalado una aparente tendencia de los niños circuncidados a presentar menos infecciones urinarias que los incircuncisos, y de los adultos a infectarse por el VIH y a padecer menor cáncer de pene. Pero lo cierto es que en Europa, donde la mayoría de los hombres no están circuncidados, hay una menor tasa de cáncer de pene, infecciones urinarias, e infecciones por VIH que en los EEUU, donde la mayoría de los hombres sí lo están. En los países donde se practica la circuncisión neonatal, además de las razones anteriores por las cuales los médicos recomiendan la circuncisión, se añade la de la higiene, ya que el pene circuncidado no acumula una sustancia llamada esmegma, que protege y lubrica el espacio prepucial, que al acumularse produce mal olor. Sin embargo varios especialistas, como Dimitri Christakis profesor de la Universidad de Washington, sugieren que estas ventajas no son necesarias, ya que la naturaleza no hubiera creado una parte del cuerpo que no se necesitara; además de que con la adecuada limpieza los problemas de infección se pueden evitar. En los países donde se practica la circuncisión neonatal, ésta es realizada sólo por especialistas, como los urólogos.

Debido a estos riesgos, sobre todo cuando no se realiza por especialistas médicos, la circuncisión a la población general no se recomienda como una práctica médica preventiva.

El glande del pene constantemente descubierto se ve expuesto a todo tipo de influencias, tales como el roce con la ropa de vestir que, con el tiempo, lo hacen menos sensible a la estimulación sexual; esto puede llevar a que las relaciones sexuales se alarguen más de lo normal antes de la eyaculación.

Este repliegue de piel y mucosa considerablemente dotado con terminaciones nerviosas es un órgano funcional: protege las zonas erógenas del pene flácido (glande, frenillo, cara interna del prepucio) preservándolas de estímulos molestos durante la vida cotidiana y de la queratinización, la cual alteraría su sensibilidad, y tiene un papel importante en los estímulos sensoriales durante la actividad sexual (coito, masturbación, etc.): proporciona la reserva de piel móvil que permite una erección completa, y por sus propiedades biomecánicas, facilita el movimiento de vaivén, además de ser uno de los principales receptores nerviosos del estímulo sensorial.

Algunos grupos consideran, por ello, que la circuncisión neonatal es una mutilación de tejidos sanos y funcionales, y por lo tanto constituye una violación a la integridad física de un ser humano, que por su edad no puede decidir por cuenta propia.

Fuente OMS



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