El primer plástico se origina como resultado de un concurso realizado en 1860 en los Estados Unidos, cuando se ofrecieron 10.000 dólares a quien produjera un sustituto del marfil (cuyas reservas se agotaban) para la fabricación de bolas de billar. Ganó el premio John Hyatt, quien inventó un tipo de plástico al que llamó celuloide. Pero la historia del celuloide había empezado en 1845, cuando el químico suizo Christian Schönbein hizo que reaccionara algodón con una mezcla de ácido sulfúrico concentrado y ácido nítrico. El material resultante era el nitrato de celulosa y tenía una propiedad bastante notable. Cuando se lo comprimía hasta hacer con él unos ladrillos se volvía extremadamente explosivo, y esa fue una de sus principales aplicaciones, en la forma de algodón de cañón o nitrocelulosa.
Según las condiciones y el grado de nitración, el producto podía ser de una simple plastilina sólida a un líquido viscoso, La versión explosiva tenía tres grupos de nitrato conectados a cada anillo de glucosa, pero si la nitración se limitaba a dos grupos no explotaba, aunque seguía siendo muy inflamable. Esta forma de nitrato de celulosa llegaba al público de dos formas: como colodión y como celuloide. El colodión era una solución de nitrato de celulosa disuelta en una mezcla 50 /50 de alcohol y éter (es más correcto llamar a éstos disolvente etanol y dietil éter), y era la base de los esmaltes de secado rápido. Los jóvenes lo compraban ávidamente como pegamento para construir maquetas, mientras sus padres guardaban una botellita en el botiquín para quitarse los dolorosos callos de los pies. El celuloide era una versión plástica del nitrato de celulosa que llevaba alrededor de un 20 por ciento de alcanfor, un sólido cerúleo que se obtenía originalmente de la destilación de la corteza del árbol del alcanfor que se da en Japón. El alcanfor es una molécula cíclica que funde a 179 grados; puede obtenerse también sintéticamente. La mezcla del nitrato de celulosa y del alcanfor creaba una pasta que podía colorearse, que calentada se ablandaba y a la que podía dársele forma en moldes. El alcanfor hacía además que fuera menos inflamable.
Según Susan Mossman del museo de ciencias naturales de Londres en su libro "El desarrollo de los plásticos", no fue Hyatt el pionero en hacer celuloide, sino un británico, Alezander Parkes. Llamó con modestia a su plático parkesina, y lo exibió en la segunda Gran Exposición de Londres en 1862. Fundó una empresa para hacer productos de celuloide, pero resultaron sser muy inferiores a los de marfil y quebró enseguida. Daniel Spill, que había sido gerente de la fábrica de Parkes, lanzó su versión del celuloide, la xilonita, en 1869, pero su negocio también fracasó.
Entonces, en 1870, al otro lado del Atlántico, Hyatt puso en marcha su firma y llamó a su producto celuloide, nombre que arraigaría porque él sí tuvo éxito. Con su producto se hicieron enseguida monturas de gafas, dientes postizos, teclas de piano, vírgenes de plástico, botes de cosméticos, mangos de cuchillos y alzacuellos. Se sabía que ardía bien, pero no explotaba. ¿Por qué, entonces, las bolas de billar de celuloide estallaban a veces? La razón, seguramente,era que se las pintaba con colodión para que tuviesen un acabado duro y brillante; quedaba una película de nitrato de celulosa puro sobre la superficie, que en sí misma no habría sido lo bastante espesa como para explotar aunque dos bolas chocasen violentamente, pero sí para que parte del material que había debajo de ella estallase, sobre todo si la mezcla con el alcanfor no era homogénea.

Fuente :"Moléculas en una exposición" de John Emsley


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